03 julio, 2022

Elysia liminalis

Elysia es uno de los organismos más sorprendentes y maravillosos que habitan en nuestros océanos. Estas pequeñas babosas de mar habitan en aguas tropicales y templadas de los océanos Atlántico, Índico y Pacífico. Los miembros de este fascinante grupo se alimentan de una diversidad de especies de algas que perforan con su rádula dentada pero, en lugar de digerir completamente el contenido succionado, utilizan los cloroplastos de las algas para realizar la fotosíntesis, una función que parecía reservada a las plantas. La fotosíntesis es un proceso químico que consiste en la conversión de materia inorgánica en materia orgánica gracias a la energía que aporta la luz solar. Elysia roba los motores celulares de las algas para obtener energía directamente del sol.

El proceso fue descubierto en 1979 en Elysia chlorotica y se conoce con el nombre de cleptoplastia. El extenso sistema digestivo de este pequeño moluco retiene los cloroplastos de las algas y los integra en sus propias células intestinales, manteniéndolos vivos y funcionales durante muchos meses. Al principio, la babosa necesita alimentarse continuamente de algas para retener los cloroplastos pero, con el tiempo, se incorporan de forma más estable a las células del intestino. Esta sorprendente estrategia permite que la babosa capture energía directamente de la luz, como lo hacen la mayoría de las plantas. Cuando las algas no suponen una fuente continua de alimentos, Elysia chlorotica puede sobrevivir durante meses con este suplemento energético.

Inspirados en esta fascinante criatura liminal, en parte molusco y en parte alga, hemos diseñado Elysia liminalis, un sillón híbrido que habita en el umbral entre dos reinos, un mediador que nos ayude a eliminar todas las capas de abstracción que han separado a los humanos de la naturaleza.

Elysia liminalis es una nueva especie híbrida diseñada para cruzar la frontera entre dos realidades. Una especie que habita en el umbral entre los espacios físicos tangibles y los entornos inmersivos virtuales. Pero, sobre todo, Elysia liminalis es un mutágeno, un agente que impulsa las mutaciones que urgentemente necesitamos para afrontar los retos que ya tenemos a las puertas.

01 julio, 2022

Objetos liminales

La palabra liminal proviene del vocablo latino limen, que significa "umbral". En antropología, este concepto designa la desorientación y ambigüedad que se percibe en la etapa intermedia de un rito de paso, cuando los participantes ya no se encuentran en su estado anterior, pero aún no han experimentado la transición al estado que tendrán cuando el rito esté completo. Se encuentran en tránsito, asustados y perdidos en medio de la niebla.

El concepto de liminalidad fue desarrollado por primera vez a principios del siglo XX por el antropólogo francés Arnold Van Gennep y luego ampliado por Victor Turner en sus estudios sobre el proceso ritual. Turner entendía los objetos liminales como «entidades que no están ni en un sitio ni en otro y no se les puede situar en las posiciones asignadas y dispuestas por la ley, la costumbre, las convenciones y el ceremonial».

La liminalidad y los espacios liminales han ocupado las reflexiones de un buen número de arquitectos en todo el mundo para tratar de explorar el significado y los atributos de estos lugares que vienen a representar la transición entre dos realidades diferentes. Sin embargo, en pocas ocasiones estas reflexiones se han extendido al mundo de los objetos.

De inventione Socratis, un objeto liminal inspirado en el libro "Eupalinos o el arquitecto", escrito en 1923 por Paul Valéry.

Los objetos liminales habitan en esa frontera compleja y ambigua que se abre entre el pasado y el futuro, entre lo conocido y lo desconocido. En ese umbral, durante el tránsito entre las dos realidades, se diluye el orden precedente, creando una situación fluida y maleable que favorece la creación de objetos sorprendentes y únicos que ponen en cuestión nuestras creencias compartidas.

Valentine, Ettore Sottsass y Perry King, Olivetti 1961.

En un reciente artículo publicado en DI-CONEXIONES, he tratado de explorar estos enigmáticos y perturbadores objetos que señalan portales abiertos. En aquella primera reflexión, yo señalaba dos ejemplos emblemáticos: la máquina de escribir Valentine, diseñada por Ettore Sottsass y Perry King para Olivetti en 1961, y la Non Conformist Armchair, diseñada por Eileen Gray en 1926.

Non conformist armchair, Eileen Gray, 1926.

¿Qué otros objetos liminales conoces? ¿Cuáles son los atributos de la liminalidad? ¿En qué situaciones un objeto cotidiano como una pelota puede transformarse en un objeto liminal?

Mil gracias por tus comentarios y reflexiones, que sin duda serán impulsos para las exploraciones de todos.

Comparte esta reflexion para que llegue a todas esas personas que quieran explorar la liminalidad en el diseño de productos. Muchas gracias por hacer que llegue a muchas más mentes curiosas.

26 mayo, 2022

Fragmentos de Historia Natural

El término historia natural se utiliza desde la antigüedad clásica para referirse a un conjunto de disciplinas científicas basadas en la observación e interpretación detallada de los fenómenos naturales, principalmente los biológicos.

La historia natural comenzó con Aristóteles y otros filósofos antiguos que analizaron la diversidad del mundo natural. En su obra Naturalis Historia del año 77, Plinio el Viejo entendía que la historia natural abarcaba todo lo que se podía encontrar en el mundo, incluidos los seres vivos, la geología, la astronomía, la tecnología, el arte, la medicina e incluso la magia. Sí, también las creaciones humanas formaban parte de la naturaleza.

La historia natural avanzó muy lentamente durante la Edad Media en Europa, aunque en el mundo árabe y oriental lo hizo a un ritmo mucho más rápido. Durante el Renacimiento, los eruditos volvieron a la observación directa de plantas y animales, y muchos mecenas comenzaron a acumular grandes colecciones de especímenes exóticos y monstruos inusuales en sus gabinetes de curiosidades. El rápido aumento en el número de organismos conocidos provocó muchos intentos de clasificar y organizar las especies en grupos taxonómicos, que culminaron en el sistema del naturalista sueco Carl Linnaeus (1707-1778).

En la Europa moderna se establecieron las nuevas disciplinas profesionales independientes que todos conocemos: fisiología, botánica, zoología, geología, paleontología... La historia natural, que había sido la única materia impartida por los profesores de ciencia en las escuelas, fue repudiada por los científicos y quedó relegada a ser una actividad de aficionados. Sin embargo, tal vez hoy sea más necesario que nunca recuperar su carácter transversal e integrador para enfrentar los serios desafíos ambientales que se dibujan en el horizonte.

Inspirado por este inmenso y extraordinario campo de estudio, he decidido emprender esta colección de Fragmentos de Historia Natural. Las tres primeras entregas han sido Elasmotherium kyivensis, Oreaster officinalis y Lemniscata splendens. Para la denominación de cada pieza he seguido el sistema de clasificación de Linneo, con dos términos en latín, que se toman prestados de las especies en las que se inspiran o de otras denominaciones científicas o culturales.

En la Escocia victoriana, se creía que el estudio de la historia natural contrarrestaba los efectos nocivos de la vida urbana y contribuía a una buena salud física y mental. Actualmente, la tradición de la historia natural forma una parte importante de las investigaciones y los estudios de diseño, especialmente gracias a la biónica de Bruno Munari, la biomimética de Janine Benyus o la ecología material de Neri Oxman, por citar solo algunas de las más fascinantes contribuciones.

La colección, que puede habitar tanto en lugares físicos tangibles como en cualquier espacio virtual compartido en 3D, es sobre todo una llamada a la acción. Los últimos hallazgos científicos nos están mostrando escenarios futuros cada vez más sombríos. Según un estudio de 2022 publicado en la revista Science, la vida en los océanos está en el mayor peligro que ha experimentado desde que un asteroide golpeó la Tierra hace unos 66 millones de años y acabó con los dinosaurios.

Hay, sin embargo, un pequeño espacio para la esperanza: todavía hay tiempo para prevenir los peores escenarios de extinción posibles. Esta colección es una llamada a abandonar la espiral autodestructiva en la que estamos sumergidos. Fragmentos de Historia Natural es un ecosistema de especies híbridas concebidas para transformar nuestra complacencia colectiva en acción.

De las aguas tropicales y templadas de los océanos Atlántico, Índico y Pacífico, está a punto de llegar la próxima entrega, Elysia liminalis, una nueva especie híbrida concebida bajo el signo del dios Jano.

18 mayo, 2022

Lemniscata splendens

Si se toma una fotografía del cielo todos los días del año desde el mismo punto y a la misma hora, se puede comprobar que el Sol no ocupa siempre la misma posición; va describiendo una curva cerrada en forma de ocho que se conoce con el nombre de Analema. El cambio aparente de la posición del Sol en el cielo viene determinado por dos factores: la excentricidad de la órbita de la Tierra alrededor del Sol y la inclinación del eje de rotación de la Tierra respecto al plano de su órbita. La palabra «analemma» procede del verbo griego «analambanein», que significaba «llevar, reanudar, reparar», y originalmente designaba el pedestal de un reloj de sol.

Inspirados en esta fascinante curva, hemos diseñado Lemniscata splendens, una luminaria que invita a reflexionar sobre la forma del tiempo.

LA VENTANA DE VIVIANI

En geometría algebraica, una lemniscata es una curva con figura en forma de ocho. La palabra proviene del griego "lêmniskos", que significa "cinta". El estudio de las lemniscatas se remonta a Proclo, un filósofo y matemático griego que vivió en el siglo V a. C. Proclo consideró las diferentes secciones de un toro por planos paralelos a su eje. Como observó, la mayoría de las secciones consisten en uno o dos óvalos; sin embargo, cuando el plano es tangente a la superficie interna del toro, la sección transversal dibuja una figura en forma de ocho.

Una de lemniscatas más interesantes lleva el nombre del matemático italiano Vincenzo Viviani (1622-1703). La ventana de Viviani es una curva tridimensional resultante de la intersección de una esfera de radio R con un cilindro de radio R/2 que es tangente a la esfera. Viviani introdujo esta curva como un problema arquitectónico relativo a la creación de ventanas sobre una cúpula semiesférica.

En 1656, el matemático inglés John Wallis introdujo el símbolo del infinito como una lemniscata en una de sus obras más importantes: Arithmetica Infinitorum. Aunque es posible que la forma provenga de otros símbolos alquímicos o religiosos, como por ejemplo ciertas representaciones de la serpiente Ouroboros que se muerde la cola, muchos especialistas defienden que es la lemniscata correspondiente al Analema solar.

CHRONOS, AIÓN, KAIROS

Los antiguos griegos tenían tres dioses del tiempo: Chronos, Aión y Kairos.

Chronos es el dios del tiempo secuencial, numérico, la árida sucesión de acontecimientos que pasa inevitablemente, el tiempo profano que linealmente nos conduce hacia el futuro. En la mitología griega, Chronos devora a toda su descendencia para evitar que se subleven contra él. Es el dios que aniquila todo y a todos para conservar su eternidad.

Aión es el tiempo de la vida. Es señor del infinito y de lo inmóvil, de lo que no nace ni muere, de lo perfecto. Niño y anciano a la vez, en Aión la duración del tiempo se percibe como una inmersión sin principio ni fin. A veces aparece rodeado de la serpiente Ouroboros para indicar el eterno retorno. Iterativo y cíclico, Aión se convierte en el tiempo del proyecto artístico y de la experiencia estética.

Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo en la dimensión del tiempo cronológico: el tiempo del reloj, del trabajo y de la tecnología, donde el pensamiento se desarrolla en una línea lógico-racional. Olvidamos que hay otras formas de experimentar el mundo, donde la razón no alcanza. El tiempo de Aión existe: el tiempo del eterno estar y retornar, de la acción perfecta que lleva el fin en sí misma, del pensamiento filosófico, de la conciencia.

Kairós, finalmente, es el dios caprichoso de la oportunidad, ese instante fugaz en el que algo importante sucede. Kairos es la ocasión, el momento favorable que cambia el destino del hombre. Pasa por nuestro lado y se va. Es un tiempo, pero también un lugar, un espacio distinto del tiempo eterno o del recorrido de las manillas del reloj. Es un nodo en una red de relaciones. Kairós es lo que hace aparecer a Aión en mitad de Chronos, haciendo que todo cambie. Único e irrepetibe, siempre está por llegar y, a la vez, siempre ha pasado. No hay manera de predecirlo.

LA CURVA DEL INFINITO

Lemiscata slendens es una luminaria que se propone como una reflexión colectiva sobre el tiempo. Un artefacto cultural que, en la tierra árida de Chronos, invita a crear otras maneras diferentes de estar y de vivir el tiempo.

Un tiempo integrador que permita superar el círculo de ansiedad e insatisfacción constante de la monótona y predecible vida diaria para hacer que sucedan acontecimientos, para crear posibilidades, para explorarlas desde la vida y su variedad, y no desde la muerte de nuestra autocomplacencia y nuestro desdén.

Un tiempo que transforme la duración, la medida y la cuenta atrás en un tiempo eterno, que aporte sentido y propósito a nuestras acciones. Un tiempo de vida, una eternidad encerrada en solo un parpadeo.

Lemniscata splendens utiliza una doble curva de Viviani -con ramas de diferente amplitud- para crear una luminaria única, una cinta dorada que envuelve el tiempo y el destino de los humanos. Suspendidos bajo esta cinta, tres cuerpos celestes nos hablan del caos y de los fenómenos que no responden a una dinámica lineal.

Splendens es un epíteto latino que significa "brillante, resplandeciente, espléndido". Tiempo de Chronos, Aión y Kairos.

27 abril, 2022

Oreaster officinalis

Oreasteridae es una familia de estrellas de mar que se caracteriza por tener un cuerpo rígido y convexo con cinco brazos y arcos interradiales redondeados. La especie más conocida es la Oreaster reticulatus, que habita aguas poco profundas del Atlántico occidental, donde se distribuye desde Brasil hasta Carolina del Norte (EE UU), alcanzando incluso las islas de Cabo Verde en el Atlántico oriental. Es un habitante común de las praderas de fanerógamas y fondos blandos del Caribe, donde se la reconoce por su tamaño y coloración, que la hacen muy visible. Grande y fuerte, presenta un disco elevado e inflado con brazos cortos. Su cuerpo, de intenso color rojizo, está cubierto por placas convexas con espinas o botones de color dorado, conectadas por placas secundarias alargadas y angostas. A pesar de su apariencia reticulada y áspera, se conoce a esta especie como estrella cojín roja.

Como homenaje a esta sorprendente familia de invertebrados marinos, hemos diseñado Oreaster officinalis, un puf que puede insertarse tanto en espacios físicos tangibles como en cualquier entorno virtual 3D compartido, incluidas oficinas corporativas o mundos abiertos.

Desde hace demasiado tiempo, estas estrellas de mar han sido capturadas para ser vendidas como objetos decorativos o mágicos, lo que ha llevado a su progresivo declive. Aunque la forma final del puf recuerda más a otras especies de estrellas de mar como la Culcita novaeguineae, también conocida como estrella cojín, hemos preferido mantener el nombre de Oreaster en homenaje a esta conocida especie del Caribe.

Officinalis, por otro lado, es un epíteto medieval que se aplica a especies con usos en medicina, herbolaria y gastronomía. Literalmente significa "de o perteneciente a una officina", el almacén del monasterio donde se guardaban las plantas medicinales. En un mundo donde el colapso ecológico es un escenario cada vez más probable, el epíteto officinalis indica en primer lugar la voluntad de cura, de cuidado y de regeneración del planeta. Como remarcaba la vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohammed, en un reciente comunicado, «El mundo necesita hacer más para incorporar el riesgo de desastres en la forma en que vivimos, construimos e invertimos, lo que está poniendo a la humanidad en una espiral de autodestrucción».

El epíteto officinalis indica también la pertenecia a un entorno de trabajo creativo que, como los talleres artesanos medievales, transforme nuestra complacencia colectiva en acción.

Oreaster officinalis es una nueva especie que viene a poblar el ecosistema híbrido donde muy probablemente desarrollaremos nuestra creatividad en el futuro. Además de insertarse en espacios físicos, este modelo 3D puede usarse en aplicaciones de realidad virtual y aumentada para crear una experiencia compartida más significativa.

03 abril, 2022

Elasmotherium kyivensis

El elasmotherium es una especie extinta de mamífero perteneciente a la familia de los actuales rinocerontes. Habitó hasta finales del Pleistoceno en las estepas de lo que hoy es el sur de Rusia, Ucrania y Moldavia, donde se alimentaba de vegetación de bajo crecimiento. Algunos especialistas afirman que pudo ser el origen de la leyenda del mítico unicornio, pues tenía un solo cuerno de hasta dos metros de largo, puntiagudo y excepcionalmente grueso. Debido a ello, también recibe el nombre de unicornio gigante o unicornio siberiano.

Inspirados en este prodigioso animal, que ha dado lugar a múltiples criaturas mitológicas del folclore ruso, sueco, persa o chino, hemos diseñado Elasmotherium kyivensis, un balancín bicolor que puede utilizarse tanto en espacios físicos tangibles como en cualquier entorno virtual 3D compartido, como elemento de interacción y juego.

El caballito balancín tiene una historia muy antigua y refleja la fantasía de los niños de cabalgar a lomos de veloces, poderosos o simpáticos animales para vivir increíbles aventuras. Los balancines acompañan el juego de los más pequeños desde hace más de cinco siglos, e incluso ahora son uno de los juguetes más simples y amados de la historia. Fascinados por estos elementos que te transportan a otros mundos, diseñadores mundialmente reconocidos han diseñado caballitos o unicornios sorprendentes e imaginativos.

Sin embargo, la propuesta presentada por Sugaar Studio pretende concienciar a los humanos sobre la fragilidad de nuestro entorno natural. El poderoso e increíble cuerno del elasmotherium es un homenaje a todos los organismos que ya no habitan este maravilloso planeta. Es necesario recordar que los cazadores furtivos matan al menos un rinoceronte cada día. Sus cuernos son muy codiciados en el mercado negro debido a la irresponsable creencia de que tienen propiedades afrodisíacas y medicinales. Valen incluso más que el oro.

Elasmotherium es un balancín infantil inspirado en una especie extinguida para denunciar la persecución absurda de toda una familia de especies que se encuentran amenazadas o en serio peligro de extinción. Basta recordar que el 19 de marzo de 2018 murió Sudán, el último ejemplar macho de rinoceronte blanco del norte (Ceratotherium simum cottoni). Ahora tan solo quedan dos en el mundo, y ambos son hembras. Como resultado, esta subespecie ya no puede reproducirse naturalmente y la extinción parece inevitable. En el pasado hubo hasta 250 tipos distintos de rinocerontes, aunque hoy en día apenas han sobrevivido cinco.

El acabado en oro de la pieza pretende enfatizar la idea de que debemos transformar radical y urgentemente nuestra relación con el planeta. Necesitamos abandonar nuestra fe ciega en el poder y el crecimiento económico para reconocer que sólo tenemos una vida, y que ese breve parpadeo es un fragmento inseparable del viaje evolutivo del planeta del que todos formamos parte.

El epíteto Kyivensis es un homenaje a la resistencia del pueblo ucraniano, bautizando a este sorprendente balancín con el nombre de la capital del país invadido. Donde ahora podemos ver carros de combate y vehículos armados con misiles, que siembran el terror y la muerte, hace 40.000 años pastaban los elasmotherium.

21 enero, 2022

Soy mayor, no idiota

Una historia de ficción sobre la humanización de los servicios bancarios.

Fotografía de Monstera en Pexels.

La anciana recorrió el largo pasillo hasta la salita de la entrada, donde estaba cargando su teléfono móvil. Marcó el número de su banco.

—Buenos días Mercedes, soy Aine, ¿cómo se encuentra hoy?

—¡Ay, hija! Tengo el frío metido en el cuerpo, con este invierno que estamos teniendo.

—Sí que hace frío, Mercedes, y más que va a hacer los próximos días en toda la región, por lo que han comentado. No se olvide de poner la calefacción en casa que, aunque la energía está a un precio muy alto, ya le han abonado el reconocimiento social y no es cuestión de coger algún catarro, o algo peor, por ahorrar solo unos euros.

—Tienes razón hija, ya he acabado de ventilar un poco las habitaciones que dan al patio y en unos minutos la caldera empezará a calentar de nuevo la casa.

—Muy bien, Mercedes. Además, quería comentarle que su hijo Andrés le ha hecho una transferencia el jueves pasado de cuatrocientos euros, por lo que su cuenta tiene fondos suficientes como para no preocuparse por el precio de las cosas.

—Sí, Andrés no me llama casi nunca, que está muy ocupado con su nuevo trabajo, pero la última vez que hablé con él ya me dijo que me iba a hacer una transferencia para ayudar con los gastos de la casa. Muchas gracias por decírmelo, hija.

—Gracias a usted, Mercedes. Ya sabe que, aunque soy una inteligencia artificial, siempre me preocupo por usted. ¿Puedo ayudarle en algo más?

—Por eso te llamaba, hija, necesito sacar ochenta euros de mi cuenta.

—Por supuesto, Mercedes ¿Ochenta euros?

—Sí, que los nietos vendrán el sábado y siempre me gusta darles algo para sus gastos. Ya sabes, cosas de abuelas.

—Claro, Mercedes, pero usted no salga de casa, que está todo nevado. Mañana mismo Guillermo, nuestro vigilante jurado, debe pasar por esa zona y se acercará a su casa para llevarle un sobre con el dinero, en billetes pequeños para que pueda repartirlo como le parezca.

—¿Guillermo, ese chico moreno tan alto que parece que siempre va sonriendo?

—El mismo, Mercedes, veo que le recuerda muy bien.

—Sí, un joven muy amable, y guapo, además.

—¿Le viene bien que Guillermo se pase a última hora de la mañana, sobre las doce y cuarto aproximadamente?

—Sí, claro. Mañana a primera hora tiene que venir mi enfermera, pero seguramente a las once ya habrá terminado la visita.

—Entonces le digo a Guillermo que pase sin falta por su casa mañana a las doce y cuarto para llevarle los ochenta euros. Y cuídese, Mercedes, que este invierno está siendo muy duro.

—Pues sí, muchas gracias, hija. Da gusto hablar contigo.

—Ya sabe que siempre es un placer para mí ayudarle. Si necesita algo más, no dude en llamarme a cualquier hora. Que pase un buen día, Mercedes.

—Igualmente, hija ¡Hasta pronto!

—¡Hasta pronto, Mercedes!

#WhyNot
«Tengo 78 años y me siento apartado por los bancos.»
Firma la petición por una atención más humana en las sucursales bancarias en www.change.org