14 junio, 2007

Aldaba

Una bota para llamar a la puerta escondida de la memoria.

Las amapolas titilan en los campos y, un poco más arriba, hay piedras que conservan los rastros de animales marinos ya extinguidos. Al atardecer, un trueno lejano.

Es tiempo de tormentas en el valle de mi infancia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La arquitectura popular atesora maravillas dignas de Cocteau,... o de Tim Burton.