04 junio, 2007

Edad Media

En la actualidad ningún historiador serio utiliza la expresión 'Edad de las Tinieblas' para sugerir el retraso cultural que se atribuye popularmente a la Edad Media. Sin embargo, un gran número de autores que se ocupan de la innovación -economistas, ingenieros, sociólogos, asesores empresariales- contemplan aún este período como una época tenebrosa y oscura que apenas produjo innovaciones y que supuso un importante frenazo en nuestra vertiginosa carrera hacia el progreso y la modernidad. Nada más falso. Nuestro conocimiento y comprensión de la cultura medieval ha variado de manera espectacular en los últimos cincuenta años, revelando una época compleja y convulsa que dió lugar a importantes logros intelectuales y artísticos.

Edad Media es el peyorativo término utilizado para denominar un período de la historia europea que transcurrió desde la desintegración del Imperio Romano de Occidente, en el año 476, hasta la caída de Constantinopla en 1453.

Durante este largo periodo se edificaron alguna de las manifestaciones más importantes de la arquitectura mundial. Una época que se consideraba brutal e ignorante vió surgir la Alhambra, la Fortaleza Roja de Granada, entre los mirtos y los arrayanes de la colina de al-Sabika. Este espléndido edificio constituye el final de una singular época de esplendor que comenzó en la Córdoba de los Omeyas, en el siglo VIII, y que hoy es imposible dejar de admirar.

Entre las nieblas de las montañas próximas a Oviedo, Ramiro I mandaba construir hacia el año 850 otro sublime edificio: el palacio de Santa María del Naranco. Sabio y delicado, atrevido e innovador, es otra de las joyas indiscutibles de la arquitectura europea.

San Pedro de la Nave, San Salvador de Valdediós, San Martín de Frómista, Santa María de Eunate, La Basilica di San Marco a Venezia, el Monasterio de Santo Domingo de Silos, la Piazza dei Miracoli di Pisa, la Catedral de León, La Catedral de Colonia, il Duomo di Orvieto,... constituyen un impresionante legado cultural.

Durante este dinámico periodo se fomentó y se valoró la búsqueda del conocimiento. En el siglo XII se crearon las universidades de Bolonia, París, Oxford, Montpellier y Orléans. En el siglo XIII existían más de ochenta universidades, entre ellas las de Padua, Nápoles, Cambridge y Salamanca. Las matemáticas, la física, la medicina o la astronomía experimentaron grandes avances. Guillermo de Ockham formuló en el siglo XIV el principio de la Navaja de Ockham -si hay varias explicaciones igualmente válidas para un hecho, debemos escoger la más simple- planteando la base de lo que más tarde sería conocido como método científico.

Al igual que la ciencia, la tecnología se impulsó con entusiasmo. Los adelantos en óptica y oftalmología dieron lugar a la invención de las gafas. El reloj mecánico, el árbol de levas o el fuelle hidráulico fueron también creaciones medievales. En 1421, la República de Florencia otorgó al arquitecto Filippo Brunelleschi -autor de la cupola di Santa Maria del Fiore- el primer privilegio de invención conocido en el mundo por una "Barcaza con grúa para el transporte de mármol". La invención de la imprenta al final de esta dinámica época -alrededor de 1455- representa uno de los grandes hitos de la historia de la cultura. Su impacto en la difusión del saber fue enorme.

Pero, sobre todo, Dante Alighieri nos dejó su Divina Commedia. En estos fascinantes versos del Canto de Ulisse, expresa el espíritu de la época:

Considerate la vostra semenza:
fatti non foste a viver come bruti,
ma per seguir virtute e canoscenza.
(Inferno XXVI, 119-121)

Definitivamente, la Edad Media no es la época estática, oscura e inculta que nos muestran algunos gurús de la innovación: se trata sin duda de un prejuicio cultural que debería ser profundamente revisado.

2 comentarios:

Antonio Barrionuevo dijo...

Gracias por su artículo, tan breve como brillante en defensa de los valores medievales, tan tozudamente ignorados por la cultura presente. El hecho de encontrar "cero comentarios" al pie del mismo, demuestra que la "Edad de las Tinieblas" puede hallarse en cualquier época, incluida la nuestra.

Atentamente,

Antonio Barrionuevo.

Max dijo...

Hola Antonio, muchas gracias por tu comentario. Lamento haber tardado tanto tiempo en responderte pero, como habrás visto, hace muchos meses que he dejado de escribir en este blog experimental.

Efectivamente, aunque últimemente se están produciendo importantes avances en la percepción de este dinámico periodo, me temo que los prejuicios sobre la Edad Media están tan profundamente asentados en nuestra cultura occidental que se necesitará mucho tiempo para superarlos. "Edad Media" sigue siendo para mucha gente -incluso para algunos profesores universitarios- sinónimo de barbarie, violencia, incultura, intolerancia, sufrimiento, enfermedades, suciedad... Como si otras épocas, incluido el luminoso siglo XXI, estuvieran exentas de todos estos males.

Un abrazo,

Max